Excerpt for Contraatacar con inteligencia by Horst Wein, available in its entirety at Smashwords

Horst Wein

CONTRAATACAR CON INTELIGENCIA

Serie: Desarrollar la inteligencia en el juego ofensivo

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Impresión

Autor: Horst Wein

Redacción: Peter Schreiner

Traducción al castellano: Luis García y Horst Wein

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Gráficos

easy Sports-Graphics ( www.easy-sports-graphics.com )

Animaciónes

easy Animation ( www.easy-sports-graphics.com )

Derechos

© 2012 easy Sports-Software C. B., España ( www.easy-sports-software.com )y Instituto del Fútbol Jovenil, Alemania ( www.ifj96.de )

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¡Muchas gracias para respetar la obra del autór!

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CONTENIDO

Prólogo a la serie: Desarrollar la inteligencia en el juego ofensivo

Introducción “Apprender a contraatacar con inteligencia”

Condiciones fundamentales del contraataque

El comportamiento idóneo de los jugadores

Ataques rápidos y contraataques en el entrenamiento

Juegos simplificados para el ataque rápido

01. Ataque individual desde el centro del campo

02. Ataque individual con oposición

03. Disputa del balón 1 contra 1 con conducción y oposición

04. Combinación rápido de dos atacantes (sin oposición)

5a. Ataque rápido 2 contra 1

5b Ataque rápido 2 contra 1 + 1

06. Ataque rápido 3 contra 1

07. Ataque rápido 3 contra 1 + 1

08. Ataque rápido 3 contra 1 + 2

09. Ataque rápido 3 contra 2 (3 contra 2 + 1 y 3 contra 2 + 2)

10. Ataque rápido 4 contra 2 con 3 equipos

11. Competición de pases

Juegos simplificados para el contraataque

Las diferentes formas del contraataque

5 Fases de un contraataque planificado

Combinación de contraataque con los ejercicios del ataque rápido

12. Juego de contraataque desde 5 sin oposición al 5 contra 4

12.1. Juego de contraataque 5 sin oposición

12.2. Juego de contraataque 5 contra 1

12.3. Juego de contraataque 5 contra 2

12.4. Juego de contraataque 5 contra 3

12.5.Juego de contraataque 5 contra 4

13. Pase inicial del contraataque tras recuperación del balón

13.1. 1 contra 1 con pase a través de una portería de conos

13.2. 2 contra 2 con pase al punta

13.3. 2 contra 2 con pase a través de una portería de conos

13.3. 3 contra 3 en centro de campo con contraataque por las bandas

14. Recuperación del balón y pase inicial del contraataque

15. Inicio de un contraataque desde un 5 contra 4

16. Contraataque: Del 2 contra 1 al 5 contra 5

16.1. Contraataque 2 contra 1

16.2. Contraataque 2 contra 1 + 1

16.3. Contraataque 3 contra 2

16.4. Contraataque 3 contra 3

16.5. Contraataque 4 contra 3

6.6. Contraataque 5 contra 5

17. Del 5 contra 5 al 5 contra 3

18. Contraataque después de un saque de esquina

19. Contraataque de 5 contra 3 (4 o 5) más portero

20. Pase inicial de un contraataque (6 más portero contra 6)

Sobre el autor

Software para entrenadores

"UN GRAMO DE TEJIDO CELEBRAL VALE MAS QUE 100 GRAMOS DE MUSCULATURA."

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Prólogo a la serie: Desarrollar la inteligencia en el juego ofensivo

EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA DE JUEGO EN EL FÚTBOL

Cada época tiene sus tendencias o modas que la caracterizan. También en el fútbol. Mientras que en los años 40 y 50 la enseñanza y los entrenamientos en el fútbol se orientaban principalmente en la mejora de la ejecución de los gestos técnicos, en la década siguiente el enfoque se dirigía por primera vez hacia una óptima preparación física del futbolista. Después en los años 90, como demostró magníficamente el Campeonato Mundial 1990 en Italia, se empezó a dar a los aspectos tácticos un peso casi dominante en la preparación y formación de los futbolistas.

Y ahora, coincidiendo con el inicio de un nuevo ciclo, ¿qué características tiene o tendrá la enseñanza del fútbol en esta primera década del milenio? Seguramente cada país tendrá visiones bien distintas según sus necesidades o exigencias, pero sería interesante saber qué tendencia será finalmente la que va a dominar a nivel mundial en los años siguientes.

Hoy en día, para poder optar con frecuencia a la victoria, objetivo de todos, es imprescindible disponer de jugadores cada vez más completos y mejor formados, es decir, con un excelente nivel técnico, mucha experiencia táctica y una preparación atlética y mental como nunca. ¿Pero qué es lo que falta? ¿Qué aspecto de la formación de un futbolista hay que considerar o estimular más que de lo que se hacía en el pasado, para conseguir una ventaja sobre los demás?

Hay un aspecto del rendimiento de un jugador al que no se ha dado todavía la debida importancia dentro de la enseñanza. Éste puede caracterizar la segunda mitad de la primera década del siglo XXI: la capacidad de inteligencia de juego, auténtico motor de cualquier prestación futbolística y responsable de la calidad del juego. La inteligencia del futbolista será sin duda un importante criterio para evaluar su rendimiento.

Debido al autoritario estilo de enseñanza que la gran mayoría de los formadores y entrenadores siguen utilizando en su trabajo con sus jugadores, el desarrollo de la inteligencia del jugador tiene todavía un nivel muy bajo. Las reiteradas instrucciones y avisos de los formadores-entrenadores a sus jugadores antes del partido y también durante su desarrollo son del todo insuficientes e incluso a veces contraproducentes para llevar nuestro fútbol a un nivel más alto.

Para mejorar su nivel a medio y largo plazo hace falta, entre otras cosas, empezar desde la iniciación con un sistemático desarrollo del pensamiento y comportamiento técnico-táctico del jugador y de una progresiva estimulación de sus capacidades perceptivas e intelectuales. Debido al hecho de que junto con el toque del balón se desarrollan los conocimientos y los pensamientos del jugador y con la acción de pensar se inician las distintas formas de jugar, no sólo se deben estimular los músculos en la formación de nuestros jóvenes valores, sino también el cerebro.

„El entrenamiento es un proceso de evolución con tareas que, semana tras semana, mes tras mes y año tras año, aumentan en dificultad y complejidad, pero sin sobrepasar los límites actuales de la capacidad de los jugadores.”

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EL FÚTBOL EMPIEZA EN LA CABEZA Y TERMINA CON LOS PIES

Es sabido que observar, practicar y experimentar crea en cualquier niño experiencias de distinta índole. Utilizar estas experiencias propiamente construidas, posibilitan llevar al joven jugador a comportamientos correctos en distintas situaciones de su vida y también en el juego del fútbol. Pero si nadie aconseja al niño acerca de sus experiencias propiamente adquiridas, tardaría mucho o no llegaría a un alto nivel de prestación. Para lograrlo precisa de las experiencias de un adulto, en palabras y sobre todo por medio de ejemplos. Eso no sólo es válido en todas las situaciones de la vida de los niños (por ejemplo en la escuela o en la familia), sino también en el campo de desarrollo del pensamiento y comportamiento táctico del fútbol.

Todos los jóvenes deberían ser expuestos, lo antes posible, a juegos simplificados durante los entrenamientos, ya que es la mejor forma de que ganen conocimientos y experiencias tácticas acerca de una correcta adquisición de hábitos técnico-tácticos. ¡Cuántos más conocimientos adquieran, mejor!

¡Pero la experiencia subjetiva no es del todo suficiente! El adquirir conocimientos y experiencias es más bien el resultado de un proceso pedagógico bien estudiado, en el cual el formador por medio de preguntas clarificadoras y de demostraciones a los alumnos tiene la tarea de hacer visibles y entendibles los conocimientos y experiencias ganadas por el alumno. Una estimulación con una pregunta, un aviso o un consejo, una explicación o una demostración por parte del formador, junto con un número suficiente de repeticiones de la misma situación de juego y finalmente la transferencia de la solución del problema a situaciones de juego muy similares por medio de variantes, construyen en la mente del joven futbolista un fundamento sólido para el desarrollo de su inteligencia de juego.

Vistas las características eminentemente cognitivas del fútbol conviene enfocar su aprendizaje como construcciones significativas de conocimientos, fruto de una equilibrada interacción entre jugador, formador-entrenador y contenidos en un determinado contexto.“ (Eduardo de la Torre)

En el proceso de enseñanza explícita de la inteligencia de juego el formador suele presentar sólo determinados aspectos del juego global como por ejemplo un 2:1, la cobertura o el contraataque. Después de repetitivas presentaciones de la misma situación de juego, los jugadores han aprendido qué comportamiento de un contrario origina qué alternativa en la respuesta motriz para poder resolver el problema con éxito. El formador, en vez de instruir, guía a sus alumnos, les pregunta constantemente y dirige su atención hacia puntos clave (“cues”) que son relevantes y que les ayudan a descubrir la jugada óptima .

En la progresión metodológica el profesor deja a sus alumnos practicar la tarea elegida sin condicionar el comportamiento de ningún jugador. De esta manera, todos conocerán la complejidad del problema a resolver. Enseguida el profesor obliga o restringe a un defensor (o un atacante) con el fin de hacer entendible cómo un determinado comportamiento de un jugador determinado cambia todo el panorama de la situación en cuestión. Cuando varios jugadores actúan con restricciones o tareas encomendadas se vuelve a jugar libremente para comprobar el grado de entendimiento por parte de los alumnos. Así, cada jugador aprende cómo un comportamiento determinado de un contrario exige una determinada respuesta y cuáles de las posibles respuestas sería la óptima.

En los entrenamientos posteriores las experiencias ganadas al nivel inicial van a ser consolidadas con la práctica de juegos simplificados con un creciente grado de dificultad y complejidad (comparar los juegos simplificados 3:3 con los de 4:4) antes de saber aplicarlas con éxito, según la edad, en las competiciones de Fútbol 5, Fútbol 7 ó Fútbol 8.

La inteligencia en el juego del fútbol se desarrolla por medio del método global con juegos técnico-tácticos como el 3:1, 2:1 ó 3:2, ya que cada jugador tiene varias soluciones para resolver cualquiera de los distintos problemas inherentes en el mismo juego simplificado. Con un programa de juegos progresivos en dificultad y complejidad se desarrolla el pensamiento y comportamiento táctico del joven paso a paso hasta lograr que cada jugador tenga para cada situación de juego varias soluciones a su disposición. No importa si su actuación en el campo es fruto de la repetitiva práctica de la misma situación de juego en los entrenamientos o si la correcta solución del problema es fruto de su espontaneidad. Decisivo es que el jugador ha sido capaz de leer la situación de juego y resolver los problemas con éxito.

La capacidad de variar rápida y eficazmente un comportamiento aprendido con anterioridad sólo puede adquirirse cuando el alumno ha sido expuesto, desde su iniciación al fútbol hasta la fase de alto rendimiento, a un desarrollo sistemático de sus capacidades intelectuales, considerando, en mayor grado con que se hacía en el pasado, la mejora de las capacidades perceptivas, lo que es una de las necesidades imprescindibles para el buen rendimiento de cualquier futbolista.

Una mejora de la percepción, posteriormente un correcto análisis de la situación de juego percibida con una acertada toma de decisiones y finalmente una eficaz ejecución técnica de la acción pensada, son pre-requisitos imprescindibles para poder elevar en los años venideros el nivel de juego en el fútbol.

Nada puede influir tanto al desarrollo del juego como la inteligencia futbolística de sus practicantes.”

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¿Qué se entiende por inteligencia de juego?

Según Antonelli y Salvini (1982) se define la inteligencia como “la capacidad general de adaptarse con el pensamiento a las exigencias y a las situaciones nuevas que la vida ofrece, y disponerse a resolverlas”. En el futbolista la inteligencia se da a conocer en la búsqueda consciente de soluciones para cada uno de los problemas que surgen en la competición. Comprendiendo globalmente las acciones que está realizando su equipo o el equipo oponente, un futbolista inteligente ve, conoce y domina las distintas opciones de resolver estos problemas, eligiendo con frecuencia la más acertada.

Como todas las personas, los futbolistas son inteligentes, pero su grado de inteligencia y el tipo de inteligencia de cada uno de ellos son muy diferentes. Cada demarcación en el campo o tarea a cumplir exige otro tipo de inteligencia, sabiendo que la de un portero es bien distinta a la que debe tener un defensa central o un atacante en punta. No se resuelven de la misma manera los problemas en defensa que en ataque, en el campo o en la portería.

La inteligencia de un jugador debe ser considerada como el motor auténtico de su conducta deportiva y uno de los determinantes de su éxito. “No podrá realizarse un fútbol de calidad sin acudir a la inteligencia” (Santiago Coca en “Hombres para el fútbol”, 1985, página 352.)

La diferencia entre uno y otro jugador de fútbol es frecuentemente su nivel de inteligencia demostrada en el juego. ¿De qué serviría una buena preparación física o una técnica adecuada sin el apoyo de una mente despierta o de inteligencia? ¿Y para qué nos sirve un jugador que demuestra saber resolver mentalmente los conflictos, si después no sabe traducirlos en gestos técnicos o físicos brillantes?

El desarrollo de la inteligencia de un futbolista puede exceder el nivel de conocimientos de muchos formadores y entrenadores. ¡Para que tengamos en el futuro cercano más jugadores inteligentes en el campo, los formadores y entrenadores deberían estimular mucho más e instruir mucho menos! El aprendizaje motor debería ser complementado siempre con un aprendizaje cognitivo para lograr un aprendizaje significativo.

Pero la realidad es que la mayoría de los entrenadores optan por ignorar la importancia que tiene el desarrollo de la inteligencia en el proceso de enseñanza-aprendizaje del futbolista. Lo hacen, no por despreciarla, sino por no saber cómo enseñarla o desarrollarla y por no saber utilizar un estilo de enseñanza menos rígido y autoritario en el cual el jugador es protagonista, un futbolista pensante y no ejecutante de sus órdenes. Como Eduardo de la Torre (1998) dice, “en el proceso de cognición compartida el jugador debería ser procesador activo de la información y constructor de significados, mientras que los entrenadores deberían ser mediadores y guías”. Por no disponer de suficiente información sobre el desarrollo sistemático de la inteligencia en el juego muchos formadores o entrenadores suelen dar aún más importancia a la preparación física y técnica, aspectos más asequibles para ellos.

Los formadores y entrenadores deben ser conscientes que el desarrollo de la inteligencia de juego en el fútbol implica sobre todo enseñar a sus jugadores a:

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saber percibir y entender correctamente una situación de juego en base a los conocimientos y experiencias anteriores,

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confrontar esta situación con otras situaciones similares con el fin de lograr una correcta toma de decisiones que resuelva mentalmente el problema inherente en esta situación de juego y

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saber, sin demora de tiempo, ejecutar la acción anteriormente pensada

Hay que procurar que nuestros jóvenes aprendan a jugar con su cabeza antes de hacerlo con sus pies.”

Aparte de ser capaz de “leer” una situación de juego, de interpretarla correctamente, un jugador con inteligencia sabe anticipar su posible desarrollo en base a la información anteriormente procesada. La capacidad de anticipación, a la cual precede siempre una óptima percepción y toma de decisiones, es considerada un arma importante de los jugadores inteligentes. Pero este arma solo funciona cuando se con anterioridad se ha logrado consolidar y automatizar en el proceso de enseñanza-aprendizaje la técnica futbolística para que la mente no se ocupe de la ejecución técnica, sino de concentrarse y decidir inteligente y rápidamente el qué hacer. Así será posible llevar la calidad del juego a un nivel superior. Come dice Santiago Coca en su libro “Hombres para el fútbol” (1985): “¡Hace falta poner la inteligencia al servicio de un fútbol mejor!”

La inteligencia de juego se puede mejorar. Su desarrollo, que va paralelamente con la automatización de los gestos técnicos, se realiza en un entrenamiento moderno de forma integral con juegos simplificados.

"Un variado y progresivo entrenamiento con juegos simplificados es el medio más idóneo para desarrollar paso a paso la inteligencia de juego en el fútbol"

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Un jugador inteligente ...

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toma mejores decisiones y lo hace más rápido.

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en busca de la mejor solución a un problema que se presenta en el terreno ve rápidamente, incluso en situaciones difíciles, varias alternativas o posibilidades pero también los peligros. No suele desviar su atención hasta haber solucionado el problema.

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dispone de todas las herramientas necesarias para hacer viable cualquier opción que escoja.

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sabe dar la velocidad adecuada al balón. Domina el acelerar el juego ó ralentizarlo.

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nunca se precipita y se siente seguro y con confianza en su campo de acción al desarrollar una determinada jugada. Con sus ojos domina la situación y todos los espacios y con sus movimientos motores sabe aprovechar los espacios delante y detrás de él como en las bandas y en el centro. Sabe aprovecharse de espacios muy estrechos como de espacios amplios. Siempre tiene tiempo. La prisa y la precipitación son malos compañeros para él porque causan frecuentemente errores.

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sabe anticipar las consecuencias de cualquiera de sus jugadas en distintas situaciones de juego antes de actuar, valorando entre todas las posibles soluciones al problema, la que tendrá la mayor probabilidad para alcanzar el objetivo propuesto.

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procura mantener siempre un equilibrio entre riesgos y seguridad. Demasiado riesgo le lleva a la pérdida del balón o la pérdida del partido mientras que cultivar demasiado la seguridad en el juego no suele decidir los partidos a su favor. Tiene coraje para arriesgar, no se asusta.

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destaca por saber adaptarse no sólo a las cambiantes situaciones de juego, sino también a las características particulares de su oponente, del árbitro y de sus compañeros de juego, lo que exige de él mucha flexibilidad cerebral y no caer en las provocaciones del contrario.

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sabe que no lo puede hacer todo bien. Por eso su nivel de rendimiento no suele bajar después de haber cometido un error.

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sabe cuando y a donde pasar el balón y cuando será mejor mantenerlo en su posesión.

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calcula bien las dimensiones del espacio a su disposición y las distancias entre él y sus compañeros y contrarios, debido a las experiencias ganadas en varios años con entrenamientos de muchos juegos más o menos simplificados que le facilitaron la adquisición de un alto nivel de cálculo óptico-motor junto con una óptima toma de decisiones.

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juega simple y fácil. Sólo un maestro puede jugar simple.

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sabe, antes de recibir y controlar el balón, cual será su próxima jugada.

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utiliza su capacidad de creatividad en beneficio de su equipo y sabe que sus compañeros se benefician de ella.

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sabe jugar óptimamente sin balón, ofreciendo constantemente a sus compañeros soluciones para resolver su problema en el campo.

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piensa y actúa en función de los demás y pone sus capacidades a contribución de sus compañeros. Tiene comprensión con los demás y juega en equipo. Un futbolista que actúa en solitario, sin aportar para el beneficio común ni poniendo su inteligencia al servicio de su equipo, no triunfará nunca porque suele percibir sólo aspectos parciales del juego, o los asimila inconexamente. Es frecuentemente un jugador que no se da cuenta de todo lo que está desarrollándose en el campo y además es incapaz de comprender las relaciones que deben establecerse durante el partido entre todos su compañeros.

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pregunta frecuentemente y aprende rápidamente de sus errores. Acierta a retener las lecciones permanentes del fútbol que está viviendo.

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sólo hace lo que domina.

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sabe dosificar bien sus esfuerzos a lo largo del partido. Gracias a su experiencia, sabe perfectamente cuándo correr y cuándo no vale la pena hacerlo. No se desgastará inútilmente.

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continua desarrollándose y creciendo.

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es emocionalmente estable. No se deja influir por el estrés, sabiendo que mucha ansiedad suele estrechar el enfoque de la percepción y empeora la toma de decisiones. Eso explica por qué algunos jugadores importantes apenas aparecen en partidos decisivos. La presión les quita la inteligencia de juego.

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está constantemente en evolución, dispuesto a mejorar en cualquier aspecto de su persona en todo momento. Es emprendedor lo que contribuyen a su propio progreso así como al de sus semejantes.

El que tenga el fútbol en la cabeza seguramente podrá llevarlo a los pies, pero el que tenga el fútbol sólo en los pies difícilmente podrá llevarlo a la cabeza.”

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QUE DEBERÍA SABER EL ENTRENADOR ANTES DE ESTIMULAR LA INTELIGENCIA DE JUEGO

La formación de un joven futbolista, desde el punto de vista cerebral consiste esencialmente en aportar, en los momentos en los que el jugador esté atento e interesado, los estímulos necesarios para establecer el mayor número de conexiones entre las células cerebrales, y además rodear al joven con un ambiente afectivo y aportándole un modelo adecuado a imitar.

El código genético de cada jugador marca el número total de las células nerviosas – las neuronas- en su cerebro (alrededor de 100 billones) y, según los últimos avances científicos, también el de las células glia, sin las cuales las neuronas no pueden funcionar porque las nutren y protegen. En la revista “Scientific American” de abril de 2004, R. Douglas Fields afirma en su artículo “Has Science Missed Half of the Brain?” que la neurocientífica Marian C. Diamond descubrió en la autopsia del cerebro de Albert Einstein un número de neuronas y un tamaño de las neuronas casi normal, aunque el número de células glia fuera mayor de lo normal. Rodean las neuronas completamente. Diamond asume que ellas y no el número de neuronas, como se pensó hasta hace poco, son las verdaderas responsables de los conocimientos, porque activan las neuronas para conectarse entre sí y así desarrollar la memoria. Según R. Douglas Fields, la inmensa red de glia está constantemente en contacto con la red de neuronas, estableciendo innumerables conexiones entre las neuronas desde la edad embrionaria hasta la edad avanzada, condicionando el aprendizaje a largo plazo.

Para que puedan crecer las prolongaciones de las neuronas para así conectarse entre sí, son necesarios las células glia y los estímulos del entorno.

El código genético de un joven puede ser considerado como una semilla que sin recibir agua ni sol, no fructifica. Así, la totalidad de neuronas y células glia que posee un niño desde su nacimiento necesitan una gran variedad de estímulos que definirán finalmente si se produce un progresivo desarrollo cerebral o no. Sin una adecuada estimulación, el código genético no nos garantiza un jugador completo e inteligente. ¡El futbolista nace y se hace!

Al igual que las mejores cepas de una uva no dan un excelente vino si se cultivan en un lugar equivocado, futbolistas con un código genético excelente pero que no reciben los estímulos adecuados, los cuales inciten a las neuronas cerebrales a conectarse entre sí en los primeros años de su vida, tampoco desarrollarán su potencial innato, en los ámbitos de casa y la escuela de iniciación deportiva entre los 4 y los 7 años.

La capacidad de las neuronas para emitir prolongaciones y formar circuitos no es constante a lo largo de la vida y una vez establecidas las conexiones hay que hacerlas funcionar con frecuencia para que no se atrofien. Leonardo da Vinci ya decía: “¡El talento se perdió sin trabajarlo!”

A medida que la maduración y el funcionamiento del cerebro avanzan, los estímulos deben ser más complejos para garantizar el crecimiento constante. Es conveniente organizar una sucesión de estímulos adecuados que se adapten siempre al calendario del desarrollo

cerebral del jugador, como demuestran los programas de los juegos simplificados formados por 2, 3 y 4 jugadores en un equipo y una propuesta para una progresión lógica de las competiciones formativas que son detallados en el método formativo del autor: “Fútbol a la medida del niño”.

Un niño normal explora constantemente su entorno. También en el campo de fútbol. Una formación correcta garantiza que esa exploración en presencia de un profesor sea exitosa. Por eso el formador, a parte de impartir con un estilo de enseñanza estimulante, debe disponer de suficientes juegos a la media del niño como para que el alumno se divierta constantemente y además reciba los estímulos necesarios para el desarrollo óptimo de sus capacidades cerebrales. Los juegos en “Fútbol a la medida del niño” son planificados de forma que, además de divertirle constantemente, estimulan el desarrollo de conexiones neuronales, aptitudes cerebrales y habilidades físicas. Del mismo modo contemplan los mecanismos por los que el niño y el adulto aprenden a relacionarse con los demás compartiendo juegos, esfuerzos en común y relaciones afectivas.

Un cerebro bien desarrollado, en el que se ha establecido el mayor número posible de conexiones, es capaz de relacionar mejor, más rápido y mayor número de conceptos entre sí, puede analizar más rápida y profundamente la realidad que le rodea al jugador, imaginar y encontrar más y mejores soluciones ante un mismo problema que surge en el juego y ponderar mejor cada una de las opciones antes de adoptar una decisión final sobre qué hacer, cómo, cuando y en qué lugar hacerlo.

Jugadores con un código genético menos brillante pero estimulados y formados primero en la “Escuela de Iniciación Deportiva” y después en la “Escuela de Fútbol” con métodos correctos, pueden establecer más conexiones cerebrales que jugadores genéticamente muy dotados, formados con métodos tradicionales* todavía reinantes en la gran mayoría de países, clubes y escuelas de fútbol.

La enseñanza tradicional en el fútbol* es, generalmente, poco estimulante. En la formación de futuros futbolistas abundan todavía los instructores que suelen dar o regalar peces, día tras día a sus discípulos, mientras hay pocos formadores que les enseñan a pescar. La enseñanza tradicional* con sus entrenamientos y competiciones equivocadas perjudica por igual a todos los jóvenes jugadores, porque impide el desarrollo de sus áreas cerebrales.

Cabe preguntarse cuántos Zidane, Beckenbauer o Pelé están dejando de aparecer por culpa de una formación basada en opiniones, tradiciones e intereses y no en criterios científicos.

Dios juzga el árbol por sus frutos, no por sus raíces” (Proverbio árabe)

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Introducción

“Aprender a contraatacar con inteligencia”

En el fútbol moderno, las defensas bien organizadas que habitualmente juegan en superioridad numérica, permiten poco tiempo y espacio a los adversarios para el desarrollo de su juego de ataque. Por este motivo aumenta año tras año la importancia del desarrollo de un contraataque tras una rápida transición defensa-ataque, ya que cada vez se deciden más partidos por contraataques con éxito, tal como lo demostró de manera magistral la selección alemana de fútbol en el Mundial 2010 en sus partidos contra Inglaterra y Argentina.


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