Sexo es Vida
Por:
Yaslyn González
Recopilación de artículos sexuales ya publicados en HIT Magazine.
Smashwords Edition Copyright © 2010 HIT PRODUCTIONS.
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Sobre el autor
Cuando se comienza a leer un libro, usualmente se intenta imaginar a quien lo ha escrito y por el tema del mismo, se trata de hacer un bosquejo de la personalidad de su creador. Pero cuando el libro en cuestión, es el que ahora tiene en sus manos, querido lector, no es fácil asociar la imagen de su joven y bella escritora, con la experiencia y madurez de los temas del mismo.
Yaslyn Gonzales, creció devorando todo tipo de literatura, desde las simples historietas en colores, llenas de ese mundo fantástico que adoran los más pequeños y las aventuras para los más grandecitos, hasta los clásicos, y así llegar a acumular tal cantidad de información que decidió elegir la carrera de periodista, la cual le ha permitido ser la dueña y redactora principal de la Revista Mensual HIT Magazine.
En su doble papel de madre y profesional, es muy poco el tiempo que le queda libre para escribir fuera de su revista. Por eso, hizo esta recopilación de sus artículos ya publicados y los ha puesto a disposición de un público que ella está segura, aceptara de buen grado toda la información que aquí se ofrece.
Su objetivo? Ayudar a todo aquel que no ha logrado ser feliz en su vida intima y mostrarle al mundo que las mujeres sienten y necesitan, tanto como los hombres, la realización personal en ese mundo tan delicado y a la vez fuerte que es el SEXO.
Sexo es Vida
-Contenido-
Capítulo 1 “Se van los imperios y el sexo permanece”
Capítulo 3 ¿Quien le tiene miedo al SEXO?
Capítulo 4 10 consejos calentitos para prender la llama de la pasión con su pareja.
Capítulo 5 Consigue que tu primera cita se convierta en una relación.
Capítulo 6 Experimenta 5 orgasmos en una misma relación sexual...
Capítulo 7 4 formas de masturbarse sin manos...
Capítulo 8 Todo sobre el orgasmo.
Capítulo 9 La importancia del sexo oral.
Capítulo 10 Cuando el placer se convierte en obsesión…
Capítulo 11 Qué es la infidelidad y cómo actuar frente a ella.
Capítulo 12 Contacto físico y nuestra capacidad erógena.
Capítulo 13 13 errores sexuales hay que dejar de cometer ya.
Capítulo 14 Fantasias Sexuales (Cosas que has hecho o te gustaría hacer.)
Capítulo 15 ¡Hay que besarse más!
“Se van los imperios y el sexo permanece”
He de confesarles que, cuando estoy visitando algún lugar histórico, por ejemplo un castillo medieval, unas ruinas romanas o unas pirámides mayas, a menudo me imagino a sus remotos y originales habitantes, haciendo el amor febrilmente.
No crean que este impulso rememorativo está relacionado con compulsiones personales o algún afán pornográfico; si los imagino en la cama, en el fragor del sexo, enredados los unos en los otros, es porque así puedo proyectarme hacia ellos, hacia su tiempo y su cultura.
Porque puedo entender lo que sentían al amarse. Los tiempos cambian, las civilizaciones se suceden, los imperios se hunden pero el hacer el amor es un nexo común de todas las eras en la larga historia de la humanidad.
Un espartano feroz, con cuchillas en las ruedas de su carro (un recurso para cortar las patas de los caballos enemigos), es un individuo que hoy nos resulta exótico, extraño, tal vez incomprensible y hasta cruel. Pero basta con pensar en su intimidad de piel y jadeos para sentirle cerca, para saberle unido a nuestro tiempo. Es como descubrir que existe algo fundamental que hemos vivido más o menos de la misma manera, el espartano y nosotros, en un puente vertiginoso que salta por encima de los milenios.
En el territorio de la carne, me parece que seguimos siendo todos semejantes, desde la primera pareja prehistórica allá en su caverna.
Así que igualmente me instalo, por ejemplo, en el interior de un torreón normando, todo granito y sombras, me invento a un señor feudal y a su fogosa dama y al ensoñarlos juntos, me traslado de golpe a esos tiempos lejanos.
A decir verdad, la cosa no queda ahí. Este viaje instantáneo al corazón de los otros por medio de la sexualidad no me ocurre sólo en lugares antiguos e históricos. A veces, cuando me siento muy sola o más bien muy aislada dentro de mi individualidad, juego también a imaginar a los otros (a los extraños que me rodean) en el trance siempre decisivo y emocionalmente desnudo del amor. Por ejemplo, en medio de un atasco. Pongamos que estoy en mi coche, atrapada en una congestión del tráfico. A mi alrededor, decenas de personas furibundas a causa del caos circulatorio, todas aferradas al volante, agresivas y frustradas. Pues bien, inmediatamente me los imagino en la cama, sudorosos e indefensos, sin nada cubriendo sus cuerpos, vivos y tan parecidos a lo que una es que enseguida les contemplo con mayor simpatía, como si de repente hubiera podido hacer un viaje astral hasta el interior de sus vidas. Es como si les conociera y les entendiera, pudiendo comprenderles en todo lo que les pasa por su mente.
Siempre he pensado que la sociedad occidental da una importancia desmedida y equivocada al sexo. Es algo que han llenado de palabras, de leyes y de prohibiciones, vistiéndolo de oprobio y pecado, celos, sentimientos posesivos, de honras y deshonras delirantes, demandas de divorcio y confusiones bárbaras. No creo, por ejemplo, que un acto sexual insignificante y pasajero (una infidelidad, como la gente dice, llenándose mucho la boca) merezca en absoluto la ruptura de una relación que, por lo demás, funcione bien. Cuando sé de parejas que se deshacen por una nimiedad semejante, siento pena.
Probablemente, estamos demasiado tiranizados por nuestras propias inseguridades y por siglos de una educación social de inhibición y temores, aunque ha habido pueblos en donde dentro de su cultura, la promiscuidad estaba bien vista.
Por un lado entonces, cargamos el sexo con una pesadumbre que tal vez no le corresponda y por otro lado, banalizamos lo que la sexualidad tiene de fulminante y de glorioso, de fuerza elemental y de terremoto íntimo.
En el sexo quedamos desprovistos de lo accidental. Es un momento que nos devuelve a la animalidad, sin duda, a la piel fiera y ciega. Pero además, en cada acto sexual hay un estallido de vida y una vislumbre de muerte; esto es en fin, la esencia de lo humano. Y por eso nos podemos seguir reconociendo en ese instante a través del tiempo y del espacio.
La comunicación!
Hay muchos ingredientes que se necesitan para mantener viva "la llama del amor". El respeto, la comprensión, la fidelidad, las expresiones de cariño y la confianza son ejemplos claros. Todos estos elementos son importantes, pero hay uno que se considera el fundamental para tener una buena relación: este ingrediente esencial es la comunicación.
Toda pareja sueña disfrutar de su amor, y que éste sea para siempre. Inicia su unión llena de ilusiones y anhelos que, muchas veces se convierten en una pesadilla. A pesar de amarse, nunca aprendieron a comunicarse correctamente.
Por eso, me gustaría compartir con ustedes algunos pequeños consejos que ayudan a crear una comunicación eficaz:
• Por favor ¡escuche, no oiga! Ponga atención a lo que le dicen, concéntrese en cada palabra que oye (eso es escuchar). El contacto visual con su pareja evitará que usted se distraiga.
• La confianza y el respeto mutuo son esenciales para una comunicación efectiva. Elija el lugar y el momento oportuno para conversar.
• En ocasiones, los factores externos pueden cambiar el significado de lo que decimos. No es lo mismo comentar algo en un lugar público, que decirlo en la intimidad de la alcoba.
• Evite los ruidos que pueden desviar su atención, como la radio, el televisor o el teléfono.
• Nunca se quede con dudas. Si en la conversación hay algún punto que no esté claro, pregúntele a su pareja y salga de toda duda.
• Tome en consideración su estado de ánimo al momento de iniciar una conversación con su pareja. Si están cansados, enojados, tensos, irritables o tienen prisa, es mejor esperar a que estas circunstancias pasen, pues pueden influir en lo que se va a decir.
"No es lo qué se dice, sino cómo se dice."
• Acepte las diferencias de criterio con su pareja. ¡No siempre usted tiene la razón! Existen muchos puntos de vista: esto es lo que establece la diversidad y en ésta reside la individualidad de cada persona.
• Comparta sus sentimientos abiertamente, sin miedos ni barreras.
• Hable en singular (Yo), no hablé en plural (Nosotros), con su pareja. No culpe a la otra persona de todo lo que pasa.
"No deje para mañana lo que pueda hacer hoy".
• Haga lo posible por aclarar dudas y preocupaciones en el momento que ocurren, guardar silencio ante algo que nos irrita o no comprendemos, no es una solución.
• Nunca recrimine a su pareja en una discusión, por algo que ocurrió en el pasado y que ya ha sido tema hablado.
• Aprenda a ponerse en el lugar de su pareja. Eso es empatía. Sienta el estado de ánimo y los sentimientos de la otra persona cuando decidan tratar algún problema o situación. Muchas veces, las tensiones del día y el estado emocional influyen en la respuesta que recibirá.
• No esté siempre a la defensiva, esto sólo creará más diferencias.
• Darse el tiempo para dialogar (en vez de discutir) es importante. Tristemente, por los estilos de vida que llevamos en la actualidad, no dedicamos el tiempo suficiente a conocer verdaderamente a nuestra pareja.
• Evite decir mentiras o terminará atrapado en su propia red de falsedades.
• Reconozca sus errores y aprenda a pedir perdón.
• No llegue al límite de su paciencia. No se reserve sus sentimientos: si se siente con coraje o humillado, dígalo; no acumule esos sentimientos ya que tarde o temprano explotará y los efectos serán más difíciles de reparar.
"No quiera tapar el sol con un dedo".
• Evite las simulaciones. Reconocer que se tiene un problema es el primer paso para resolverlo. No quiera escapar fingiendo que todo está bien cuando no es así.
• Mantenga su espacio vital. No trate de manejar la vida de su pareja, ya que puede hacerle sentir agobiada. Es bueno que cada uno tenga su espacio y tiempo personal para poder preservar su individualidad como ser humano.
Recuerde, una relación estable y duradera se fundamenta en una comunicación efectiva. Las palabras nos permiten demostrar lo que somos y lo que sentimos, nos desnudan ante la otra persona, y nos dejan ver tal cual somos. Para conocerse y comprenderse hay que comunicarse adecuadamente.
¿Quien le tiene miedo al SEXO?
Tanto hombres como mujeres tiene temores o miedos sexuales. Mientras que las mujeres temen por cosas más emocionales, como por ejemplo el miedo a quedar abandonadas o no ser queridas lo suficiente, el varón se caracteriza por preocuparse o sentir temores que tienen que ver más con su sexualidad y condición masculina, por ejemplo:
• Preocupación excesiva por el tamaño del pene:
A diario vemos, en los cientos de comentarios que nos llegan a nuestro blog que, el principal complejo que tienen que sortear los hombres y que además es, una preocupación excesiva, se fundamenta en el tamaño que puede tener su órgano y hasta condicionan la calidad en la relación por este aspecto de su sexualidad.
• Sufrir de problemas de erección:
Es otro de los temas candentes en el mundo masculino, el miedo a no poder responder sexualmente, es algo que les aterra. Es muy importante que recuerden que puede ser normal que alguna vez les ocurra, sobre todo si se ha bebido demasiado alcohol, consumido ciertas drogas o si existe un alto grado de estrés.
• Eyaculación precoz:
Otro de los miedos clásicos y que desgraciadamente es muy frecuente, aún en hombres jóvenes. Hay que tener en cuenta que para esto hay tratamientos variados y que, de padecerla, se debe acudir a especialistas. Muchas veces, este problema surge, por la presión psicológica de estar muy pendientes y condicionados en cuanto a la duración del acto sexual.
• Estimulación anal:
Muchos hombres, relacionan el placer que les puede provocar algún juguete o caricias en su ano con el de ser tildados de homosexuales; el hecho de que se estimule esa área de su cuerpo, no implica ningún tipo de inclinación gay, solo se está manipulando una zona, clínicamente comprobada como área de alto grado de sensibilidad erótica. El aferrarse a ese mito puede impedir del disfrute de experiencias diferentes en el sexo, en su totalidad.
Y ahora vienen tres importantísimos puntos muy relacionados entre sí, que producen un mismo efecto en el hombre y que atentan contra su ego y condición de macho, aunque en la mayoría de los casos, son temores infundados, ellos son:
• Que la mujer finja el orgasmo
• Que la mujer piense en otro hombre cuando está teniendo sexo con él
• Que la mujer lo compare con su anterior amante
Sin dudas, deben existir muchas otras inquietudes que son fuente de los miedos que condicionan la vida sexual de algunas personas, solo hemos nombrado los que son más frecuentes. Si le preocupa uno o más de estos aspectos, debe tener en cuenta que para disfrutar realmente del sexo, lo ideal es relajarse y no pensar demasiado, ya que muchas veces estos temores son infundados y no permiten disfrutar plenamente de la sexualidad.