Excerpt for Grandes y pequeños poemas by Javier Ramirez Viera, available in its entirety at Smashwords











Grandes y pequeños poemas



Javier Ramírez Viera

Grandes y pequeños poemas

Javier Ramírez Viera

Escritia.com
JavierRamirezViera.com

Amazon.com

Las Palmas de Gran Canaria, España.
2010

Todos los derechos reservados.
Quedan terminantemente prohibidas, sin la autorización escrita
del titular del copyright, bajo las sanciones establecidas por
las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por
cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía
y el tratamiento informático, así como la distribución de ejemplares de la misma mediante alquiler o préstamos públicos.









INDICE



Página 4: Monique LaSalle.

Página 32: Sangre Nuestra.

Página 55: Palomas y Cuervos.

Página 78: Amores in Time.

Página 107: Arena de playa.

Página 133: El Beso Robado.

Página 155: Una Noche.

Página 174: Aliento de Amor.

Página 199: Cuando tengamos tiempo.

Página 236: Cosas de Amor.

Página 259: Tejer nuestro Mundo

Página 264: Paquita Torres de León.

Página 283: Poesías Varias.







Nacer da la vida,

así nacida la gloria mía,

como hijo del pecado,

de amores,

de dolores…

y de la codicia,

la gracia y lo trasnochado;

indomable soy,

hijo de carne y coyunda,

hijo de un alma,

nacido voy,

nacido dado…

ésta vida es la mía,

ésta,

ésta es lo que soy,

¡vida es mi legado!



No me toques,

acaricia tu fracaso,

que hijo soy de sangre,

hijo que no has perdonado...

tu rosa tiene un largo, muy largo tallo,

tanto como de niño a hombre,

tanto…

tantas espinas y daños,

cógeme fuerte, padre,

mamá…

hijo te arde las manos,

te revolotea la casa,

desde la cocina al patio,

desde la puerta a la calle…

desde la tierra al cielo,

del cielo al armario…

te rondo la vida,

hijo bien alado,

alas que no falten,

alas son dos clavos.



…Te veré cuando quiera,

seré tu plomo,

y tu aplomo de trabajo,

tanto desvelo como sueños,

tanto cariño…

tanto como nunca antes,

nunca,

niño tan amado,

tan amado niño,

el vuestro regalo;

cargado de tormentas,

de dudas y desengaños…

de día tras día en el yugo,

años de risas y penas…

cargado,

infinito,

niño…

hijo,

condena.



Anduve tus cosas,

las mías son de prestado,

quise ser ladrón,

ladrón nacido,

ladrón desalmado,

fuerte ventarrón que te agita,

hijo rompe,

hijo ingrato…

jamás perdonará ser querido,

ladrón harto,

ladrón osado,

nacido del alma,

y ya podrido,

hijo no sabe amar tanto,

del vientre dañino,

del señor sus sudores de diario,

hijo nacido de un suspiro,

un suspiro está dando.



Así es y sigue siendo,

así soy,

así por siempre,

pequeño de brazos,

tan pequeño…

duele, duele…

verme duele,

creadores creen,

creen que les puedo,

caído va de éste,

llevado va de aquél…

bebé tierno,

bebé fue,

aún estás en el recuerdo,

que fui niño andando cunas,

caminé noches,

y pudores,

hice tanto cielo,

como hice tanto infierno,

hice camino largo… con tu ayuda,

entre arrumacos y caricias…

entre años y fiestas,

bebé creció,

niño de altura.



Se esfumaron las golondrinas,

volando adonde la nada,

cayó del friso el trenecito,

el que ya no anda…

se marchitaron los colores,

triste y silencioso cascabel,

una lana que me viste,

patucos,

un pijama,

un pijama verde,

y mentiras de Papa Noel…

peluche desmembrado,

los dientes en el retrete,

anduvo lista la Noche de Magos,

mil ilusiones,

mil por cada vez…

se fueron tantos monstruos del armario,

pregunté tanto,

la luna,

el mar y las estrellas…

se fueron adonde la cordura,

y cayó la enhorabuena de la ilusión,

de la mentira más risueña.



Adiós, papá,

mil historias,

mil cuentos de cama,

mil momentos de jugar,

tanto fuiste,

tanto como te llamaba,

tanto estuviste,

tanto dabas,

tanto eras mi sociedad,

como lugar de mis cosas,

anduve de pies… de tus manos,

manos andas,

hombre vas,

tu entrega queda…

jamás la vas a recuperar;

mil días a mi lado,

mil momentos perdidos,

tanto fue,

tanto cariño,

mil años nos van a separar,

mil años desde que fue niño.



Adiós, mamá,

no sirves,

no eres,

sino para arar…

entre montones de gente,

tu sangre y tú,

tú la vas a buscar,

preste adonde se preste,

tu ladino es,

tu ladino está,

entre chantajes y horrores,

desde la cuna,

hasta el altar…

tanto puchero,

como tanto te quiero,

tanto diste,

tanto has,

éste es el que me muero,

pucheros…

y se lo das;

perdona no haberte roto,

ya tu alma se quebrará,

porque madre sólo queda,

sólo le queda soledad.



Nació el bobo,

un deforme entre mundos,

atento de esquinas y murmullos,

loco de rumores,

de pegatinas,

de tantos amores nulos…

del papel y su pared,

de revistas,

y secreteo de espías,

en el infarto del maremagno,

el sinsentido universo,

de amarguras y dolores,

de penas y mentiras,

tantas depresiones…

el que no sabe,

y todo lo es,

tanto ve,

tanto cree,

tanto se odia,

como tanto te cuidaré.



Manitas de mantequilla,

piel de luna,

pelos de loco,

de loco y rara rutina,

juguetito carnoso,

y sus trampas,

tramposo…

mira que mira…

mil doncellas,

mil ellas

pobre patoso,

señoritas perfectas,

enamoradizas…

la verdad es mucho más cruenta,

no hay galán,

ni buen mozo,

mira que mira,

mira musarañas,

míralas donde no hay estrellas,

sólo alboroto.



Astronauta y adán,

caminante sin zapatos,

rufián de mal nacidos,

capitán sin barco,

andando las nubes,

la cueva es su casa,

apenas sabe de saga,

apenas familia,

vive entre mantas…;

papá y mamá se esconden,

no saben,

no callan,

el marinero del mundo es la trama,

pistolero de metralla,

que el asiento de atrás explota,

de rabietas y malas caras,

mil años les separan,

se habla…

se trata…

adolescente canalla,

mil años no son nada.



Amo del mundo,

que el mundo es él,

y tras él va su persona,

todo logra,

todo suceder,

apenas la vanagloria,

apenas donde está,

que gira y gira la tierra…

da vueltas,

son suyos,

apenas dos papás,

apenas esa mierda…

dos tatarabuelos complejos,

absurdos y sobrantes,

redundan sus pellejos,

sólo les creo,

y son un mundo aparte,

sólo son reprimendas…

que se desmorona de necedades,

negativas de cobardes,

la noche es mía,

y mío es el cielo,

sólo un instante,

crece, adelante…

apenas eso…

infierno de años en balde.



La vi pasar,

la encontré donde no buscaba…

me lleno de todo,

y me hizo nada…

que anduve correteando las olas,

acaricié su espalda,

tontos y pecados inmaduros,

fraudes de casa en casa;

anduvimos la noche loca,

la loca madrugada,

nos importan los momentos,

y no nos importa nada…

el mundo se detuvo,

y nadie lo puede parar,

anduvo presto ese reloj,

ese momento,

momento de eternidad,

con las frutas frescas del amanecer,

una primavera de besos,

un tonto te quiero,

y tiempo para perderlo todo,

todo para el recuerdo.



La dejé y me dejó,

diablos y centellas,

mala mujer…

y mal señor…

no hay quien se fíe de ellas,

señorito,

anduvo listo,

y presto al vicio…

que ella es poca huella,

que pronto otro amor,

pronto,

pronto más camino,

piruetas de cigarros,

peinilla de guapo,

una cartera a medias,

un triste auto…

risas desbocadas,

sin rumbo,

juergas desmadradas,

chica tras chica anda,

astuto…

chica tras chica el salto,

una cama por palabras,

de ladrón,

cuentos de quien se entrega,

y de quien engaña,

que nadie pica,

pican los dos.



Serenata de enamorados,

es un cuento,

calcado,

que se sacia de juventudes,

de incautos,

y de esclavos…

listo para el negro azabache,

la diosa de blanco,

caminan la senda de flores,

rosas sin su tallo,

que encierran días enteros,

montañas,

y clavos,

repitiendo la vuelta,

reloj de arena,

y otros dos…

ya casados,

listos para el plagio;

de enhorabuenas y trajeados,

arroz de albañiles y camareras,

pajaritas entre princesas…

mañana todos al trabajo.



Revoloteando bancos,

tienduchas y trastos,

del mimbre al cuero,

de la cama,

la silla,

apenas vajillas y cazos,

entre mantas y edredones,

lámparas y cacharros,

una vela a la santa,

un muchachuelo que se arropa,

se llena,

se irgue de robarlo…

y de haberlo dado;

un hogar que empieza,

tantas y tantas maneras,

del ocre al violeta,

del verde,

a la mostaza,

la alcoba…

la alcoba va de morado,

el salón de vainilla,

el baño de azul,

el pasillo tú lo pintas,

lo pintas tú…

así se queda la cocina,

no me gusta el vainilla…

maldito seas…

maldita cruz.



Una mirada fugaz,

un momento de dos,

en la mesa del comensal,

le hiere,

camarero los partió;

comida cargada,

camarero, mucha sal

galán entrometido,

niño grande,

niño crecido,

niño dios…

la jala de rabieta a la noche,

perra mujer…

perro hombre…

perra madrugada de amor,

si te arrancara los ojos, serías mía

la voltea y la ama,

la tira y la salta,

la salta y la tira…

arráncalos, que me sobran…

con ellos mi alma no se liquida,

anda suelta,

y se desmorona como torrente,

busca amores sin suerte,

busca de cabeza,

cae la pendiente,

no es culpa mía…

es que me arde,

se quema…

maldito sea mi vientre,

maldito eres,

maldito aniversario de pega.



Hubo semilla,

y tierra batida,

panfletos de guisantes,

nebulosa de ilusiones…

ecografía de parejitas,

y álbum de tijeras y risas,

parecidos y confesiones…

ratoncitos que hablan,

y cuna rosadita,

teje la araña el nido,

la viuda negra está crecida;

polen de dioses consume,

anda a tientas la vida,

todo está en ella,

ensaladas y fresas,

todo en una barriga…

¡Dios, que la espero!

tanto por una vida,

una piñata de sorpresas,

fue aquel niño devuelto,

volvió a ser credo,

pegado de orejas,

y oyendo pataditas.



El mundo del revés,

hijo… padre fue,

el vilo de la corriente,

mezclando,

añadiendo,

uniendo sin saber…

uniendo cimientes,

saliendo lo que ves,

nadie lo conoce,

nadie lo puede prever…

tanta tinta,

como papel,

tanto vino,

como se fue…

con la paga,

como paga menester,

padre hizo casa,

padre niño,

padre vencido de cariños,

ahora sabe,

ahora cree.



Niña graciosa,

mujercita de mujer,

fue una más entre tantas,

la primera de camada,

camadas por nacer;

rumbos al Norte,

al Sur,

Este está por ver,

los vi cómo se iban

como rompían raíces,

cómo se iban nada tristes,

al Oeste… verlos, los quiero ver…

viste… cómo tú te fuiste,

verlos crecer…

que las fotos me hacen compaña,

recuerdos de tantos días,

tantas noches…

y tantas mañanas…

padre, ¿para qué te engañas?

padres, son para sólo querer.



Volaron esos años,

cayeron los cerrojos,

se veía el mundo completo,

tan grande,

y tan pesado,

y todo tan lejos…

un patrón,

un juicio,

se devuelven los mitos,

corretean cucarachas y pelusillas,

corretea la vida,

y acecha el buitre al niño;

cuando triste y viejecito,

abuelito,

padre,

como sobrante te enterré.

¡Ay madre, cuánto hice!

¡Ay madre, cuánto dejé de hacer!

hijo por hijo,

hijo… y a llover.



Que camina el río,

y anda el viento,

anduvo el padre,

y el hijo,

y el nieto,

entre espinas y carbones,

cenizas y clavos,

flores…

andando…

sangre va,

y sangre viene,

sangre se queda,

sangre que es,

y sangre tiene,

subiendo montañas,

y bajando peñascos…

sangre anda,

sangre suficiente.



Se aviva y se muere,

padre es,

padre viene…

nació de mí quien eres,

naciste,

y nací de tu simiente;

tómame el ser,

eres carne de mí,

¡hijo qué tanto tienes!

qué tanto te querré,

¿cómo fuiste quien soy?

y soy lo que ibas a ser,

nací hijo por tu alma,

alma mía,

alma tuya,

padre que hiciste sin saber…

alma mía partida,

partiste de caricias,

me partí,

naciste para ser…

yo no he de volver,

no es tierra mía,

muero por la tuya vida,

muero para verte crecer.




Con un pedazo de cielo,

de un día azul,

le dieron sus ojos,

divino zafiro,

divina juventud…

y esa mirada de niño,

me guarda día y noche,

tanto amor,

como tiene tanto cariño.



Con el mundo en sus pupilas,

todo él en miniatura,

un poco de algodón,

de esa nube tierna;

alas de terciopelo,

y vuela…

otea,

desde las alturas,

vigilante constante,

del sol a las estrellas.



Su piel es pura perla,

su cabello de oro,

mejillas de porcelana.

su sonrisa nació de un soplo,

de una resaca de escarcha…

con pedacito de hielo,

un te quiero,

y amar la raza humana,

desnudez,

su hermosa capa,

es un ángel,

un ángel de la guarda.



Anduvo al pobre,

con consuelo de caricias,

que valorara su casta,

su mera sangre,

su mera familia,

valorara la vida,

un ratito de caldo,

otro de almohada,

un poquito de amigos,

otro tanto de su amada.



Sopesó al rico,

le hizo sentir,

dentro y hondo,

multitudes desgraciadas,

riegue el mundo de oro,

tantos tiestos de flores,

tantas,

semillas de ilusión,

dineros que los quiero…

dineros que donó.



Besito al enfermo,

algo de brisa,

un paño a la frente,

un paño fresco,

un consuelo de medianoche,

un momento de atenciones…

una sopita de sabores,

y una manta…

un abrigo,

y una cama;

enfermo lo guarda.



Tocó al hambriento,

busca al momento tu horma,

dale valor a quien eres,

extiende la mano,

pide limosna,

come lo que otros no quieren,

toma…



…Al que llora, un pañuelo,

y árbol,

su sombra de cobijo,

una habitación oscura,

y lágrimas,

lágrimas puras y llanto,

un hombro y llorar desatino,

tanta agua y tanta pasión,

llora,

el llanto ha salido.



…Entre tinieblas va la luz,

una paloma santa,

va el ángel de la guarda,

atiende el sueño,

justo ahí,

justo junto a la cama…

calladito y calma,

como una estatua,

viéndola la dormir,

sin verla,

ángel sólo sabe de almas.



Lamenta pasiones,

y las acepta si son de amor,

doce añitos tras la cuna,

ahora mujer,

quiere, es vocación,

pero me cuido de cuidarte,

hombres hay por don,

no quiero que te lastimen,

por amarte,

amarte sin corazón.



Son tus primeros momentos,

tu primer dolor,

el vértigo de tu vida,

ancla al fondo,

ancla perdida…

no hay quién la rescate,

¡ay Dios!

amor que no falte,

niña a mujer…

de mujer a sinrazón.



Prívala de locuras,

de ceguera,

desbocarse siquiera…

sólo es una flor,

ya rompió…

el prado se cabalga,

no la den un pisotón,

no la den por hierba…

que niña no nació,

no se crea,

apenas carne,

carne de varón.



El legado va en ella,

vientre de magia,

de cuna y casa,

de prodigios,

lugar de mención,

donde se cultiva la gente,

nuevos seres;

salvarlo,

no lo lastimen,

ésa es mi labor.



…Pero la paz espera tormentas,

y el bonito bosque es para arder,

la brisa se torna viento,

nacen las flores…

amor de soles,

y mueren al atardecer.



...Sólo la armonía espera romperse,

sólo llueve en días de amor,

de melancolía,

¡ay, lluvia!

¡ay, esos días!

llueve tanto…

la lluvia trae barquitos de papel,

que se irguen,

y se empapan de barro,

y la gente los pisa…

llueve para llover.



Porque la luz trae la noche,

decae de tanto ardor,

el misterio del día oscuro,

momentos de soñar,

y de un frío calor…

buenas noches, hasta mañana…

también hay muerte,

y desolación,

también hay pesadillas,

hay lugar para la malicia,

y lugar para el diablo musaraña,

el que abarca males,

e ideas, embaucador.



…De ceniza maloliente,

de un hogar quemado por rayo,

allá de la montaña de humildes,

de sus cuerpos,

sus pezuñas son dos legados;

puro carbón,

zapatea insolente,

camina del tejado a la iglesia,

de la iglesia a las alcobas de la gente.



Un mal pensamiento dibujó su testa,

allá donde crecen los pecados,

en dos tormentos por pitones,

ambos;

dos cuernos retorcidos por corona,

del camino de maleantes y bebedores,

visten la sarna,

cornamenta crece,

se alarga,

se retuerce,

por cada hombre que pega,

por cada hombre que bebe.



Su barba es de chivo,

y su pelambrera hace persona,

caricatura deshonesta,

mala cara,

de un feo sexo,

fea máscara y deshonra;

anda pudores con desparpajo,

los enseña…

su cola juega horrible y carnosa,

golpe tanta cosa,

repiquetea su rabo…

toda es tan golosa…

toda es su gran agravio.



Sus pupilas son de fuego,

ven todo en lujuria,

ven todo el deseo,

hay miles de diablos,

de indeseables malos,

contenidos dentro;

su voz no es una,

es un coro de mentiras,

hablan los petulantes por ella,

hablan tanto,

ninguna habla poco,

ninguna…

son mil voces…

mil tratadas en el mismo pozo,

mil ideas,

mil una.



Mujer ha nacido,

duerme el pecado,

nacido sin hacer nada,

ella es,

ella sola,

ella es lo malo;

corrompe corduras,

carne, cabello y tallo,

vestido de frutas nuevas,

¡niña diablo!

cien hombres la están soñando.



Caminará bendita,

con los ojos cerrados,

sin alarmar pasiones,

pasiones en la calle…

que fustiga los ojos,

desboca la sangre,

siempre hay quien la falle;

malicias le cuelgan,

malicias la han dado…

nadie la deja,

no la deja nadie…

mujer es demonio,

demonio callado.



Y si amare peor,

y peor si no lo hace,

doblegando varones,

al paso,

andante…

del padre al hijo,

del hijo al padre,

buscadores de fortunas,

y perdedores en fraudes,

se matarán por ella,

vivirán para cazarla, al vuelo,

caerán a sus pies, siendo nadie…

y serán señores,

en cama,

creyendo o no creyendo,

ande o no ande.



Yo la enseñaré;

un maestro,

luego otro…

luego el tres…

en ultrajes y palizas,

en burlas,

amores rotos,

y risas,

la niña que es mujer,

mujer debe serlo,

mujer…

dolida de varones necios,

que la vendan,

y la compren…

que la hagan,

y la vuelvan a romper.



Querrá más que nadie,

y se destrozará por señor,

la burlarán tantos,

tantos burros,

como burra cargue,

y burra al son,

que nadie más la considera,

sino monta,

cabalgarla,

mula de caderas,

y mula de sopetón.



Para el frío, mucho sol,

para la sed, bebió,

hubo truenos y tormentas,

hubo calma, playa mansa,

bosque de otoño,

y primavera que soleó;

en mil estrellas de pétalos,

y pinceladas de nubes,

hubo brisa,

agua mojada,

piel de campo…

para lo bueno, siempre y malo,

y a lo malo,

ángel de amor.



Yo la enviaré señores,

todos ellos queridos,

honrados,

sumidos…

que la vistan de rosas,

la quieran esposa,

la busquen honra,

y la tengan por persona;

hubiere carne,

es la ley,

pero amores de por medio,

en vez burros,

y mulas,

corceles de nadie,

amores veis.



Nadie la marchitará,

sino riegos de cariño,

que la besarán con luz,

con el ansia perdida de ojos tiernos,

con el afán de tenerla,

pero sin cruz…

ninguna,

en casa adentro,

y hogar fuera,

con el cariño tras la puerta,

y del brazo calle baje,

calle suba…

con orgullo de compaña,

y no miserias de escondrijos,

y amores de artimañas;

sólo una.



Rió en la sombra el diablo,

sabiendo de sus tierras,

las de superficie,

peor que la entrañas muertas,

donde verdaderos maestros,

monstruos verdaderos,

que lo llevaban al absurdo,

al ridículo de demonio nuevo;

del hombre no me las sé todas,

siempre hay más por ver,

quise enseñarles el arte,

el arte me lo han de devolver,

que me creí gran señor,

osé creerme creador del mal,

vine al mundo,

hombres sí saben hacer doler.



Carboncillo y papel,

de cuanto vi, anoté tanta malicia viva…;

pronto se me acabó el papiro,

doy fe,

y hasta la letra quedó perdida,

porque no sabía escribir tanta rabia,

tanta mentira,

y hasta mi mano no daba por correr;

¡Dios se fue de esta casa!

arriba, Dios no tiene papel,

ya no hay más tinta.



Mujer es de calderos,

es nula,

es poco entendimiento…

tiene el pozo,

y eso vale,

pero apenas como yunta…

cual ganado,

eso es,

hombre la va a cuidar,

que costó sangre y dineros,

ansias y tiempo…

si se descarría, nadie la va a buscar,

nadie entrega tanto aliento,

tener no es amar.



Negó el ángel,

poco tienes,

apenas ser maligno,

calcado de momentos,

de tiempos de cretinos…

cual diablo que eres,

arrástrate,

vienes de un escondrijo;

hombre, cual tú mismo es,

salta y corre,


Purchase this book or download sample versions for your ebook reader.
(Pages 1-28 show above.)