Excerpt for Tora y Astrología (Español) by Joseph Jaim Zonana Senado, available in its entirety at Smashwords

Torah y Astrología



Joseph Jaim Zonana Senado



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Chapter 1: ¿QUÉ ES LA ASTROLOGÍA?

La astrología es la disciplina que, con base en conceptos generales del universo, propone que hay una relación entre el movimiento del sol, la luna y los planetas, y las acciones o acontecimientos humanos.

La astrología estudia la posición y el movimiento de los astros y, por medio de su interpretación y observación, establece nexos entre lo que sucede en el cielo y lo que acontece en la vida cotidiana de los seres humanos.

La astrología moderna, más que predecir el “destino” de los hombres o pronosticar los sucesos terrestres, es usada como una poderosa herramienta en el proceso individual de autoconocimiento.

La astrología no es una ciencia exacta, pero, consideramos, la información que proporciona reduce en grado significativo la incertidumbre del ser humano en el viaje al interior de sí mismo.



Chapter 2: ¿Qué significa cada cosa?

Zodiaco en latín significa “animal”. En griego, la palabra “zodiaco” se deriva de zoe, que significa “representación de la vida”, nombre que encaja a la perfección. Asimismo, “zodiaco” puede ser traducido como “gran vía de la vida”, una vía vital que es básicamente un círculo de 360°.

Horóscopo es una palabra de raíces griegas que significan: oroz, horizonte, y scope, examinar. Hay otra versión que sugiere que la palabra horóscopo proviene de “hora” y “scope” (observar, en griego); es decir, significa “observación de acuerdo con la hora de nacimiento”

También el término astrología se deriva de palabras griegas, en este caso: astro, estrella, y logos, saber.



Chapter 3: ¿Qué es un horóscopo?

Es una carta o gráfico de la bóveda celeste en el que figuran las posiciones de los planetas y las casas zodiacales para determinada fecha, hora y lugar de nacimiento. El término horóscopo es sinónimo de carta astral (es decir, la gráfica de los astros). Hay varios tipos de carta astral que son usados por los astrólogos para hacer sus estudios y predicciones.

¿Qué hay de malo en leer la sección de horóscopos de las revistas y periódicos?

La astrología es una ciencia que proviene de la más remota antigüedad y en nuestros días está revitalizándose de manera muy importante. Sin embargo, no todo lo que se ha dado en llamar astrología, horóscopo o predicción lo es realmente. Los 12 textos cortos, uno para cada signo zodiacal, que aparecen en la sección titulada “Horóscopo” en periódicos y revistas, contribuyen a aumentar la confusión sobre lo que es un verdadero pronóstico zodiacal.

La palabra horóscopo, como mencionamos anteriormente, proviene de “hora” y “scope” (observar, en griego); es decir, significa “observación de acuerdo con la hora de nacimiento”. De acuerdo con esto, la primera conclusión a que podemos llegar es que los mal llamados “horóscopos” de los periódicos en realidad no lo son, por el simple hecho de que no toman en cuenta la hora, el día, el mes y el año de nacimiento de cada persona, sino sólo el día y el mes. Por tanto, no es astrológicamente válido clasificar a las personas en 12 grupos diciendo: “del 21 de marzo al 22 de abril, es Aries”; “del 22 de abril al 22 de mayo, es Tauro”, etc., y pretender que todas las personas de Aries sean iguales. Hay muchos otros factores predominantes, como el día y la hora, que de no tomarse en cuenta ocasionarán deficiencias graves en el pronóstico.

Además con respecto a la predicción ya nos advirtió el profeta acerca de este tema y nos dijo: “No estudies los caminos de los equívocos, y no te desilusiones por los signos del cielo” (Irmiyahu 10). El profeta claramente nos quiso enfatizar que no debemos buscar en los cielos nuestro destino ni desilusionarnos por una predicción negativa ya que el pueblo de Israel puede cambiar su futuro y está por encima del destino. Mas bien, los astros nos sirven para conocer nuestra propia personalidad y de acuerdo con ella definir nuestro propio rumbo de acuerdo con nuestra propia voluntad y libre elección.

Otro de los motivos por lo cual no se debe predecir el futuro por medio de las estrellas es que la astrología no es una ciencia exacta y por lo tanto si se pronostica algo malo y a quien se lo pronosticaron cree en ello y teme de que le suceda, ese temor es lo que puede llevar a que realmente se materialice, como dice el Péle Yoetz: “El que teme se provoca un daño y, provoca que le sucedan cosas que no estaban destinadas a sucederle” (Péle Yoetz Pajad – miedo).





Chapter 4: Según la Torá ¿hay relación entre los astros y las personas?



Conforme a lo que casi todos hemos escuchado en muchos lugares, la influencia del zodiaco, es decir, el signo astral bajo el que cada individuo nace, determina su suerte. ¿Hasta qué punto esto es verdad?



En hebreo, la lengua bíblica, la suerte es llamada mazal, cuya raíz es el verbo nozel, “escurrir”. De acuerdo con nuestros Sabios cabalistas, esta es la esencia misma de lo que representa el zodiaco. Podría decirse que la suerte de la persona es precisamente lo que del cielo “escurre” hacia él. En algunas culturas se cree que la suerte de cada persona constituye simplemente una casualidad y que no hay una razón determinante por la cual alguien haya nacido justamente en cierta fecha. Sin embargo, en el judaísmo todo tiene un motivo y un significado; Dios crea un alma con ciertas características y cualidades, con un programa de vida preestablecido, y la hace bajar al mundo en el segundo preciso en que los cielos se encuentran en la posición exacta para que esa alma pueda pasar. De manera simple, esto se parece a esas esferas de plástico con las que los niños pequeños juegan; puesto que las esferas tienen orificios de formas diferentes, las piezas sólo pueden pasar por el orificio que tiene la misma forma. Lo mismo sucede con las almas: cada una es completamente diferente de las demás y por eso Dios la hace pasar a la tierra por un hueco diferente. Esto significa que no son las estrellas ni los astros los que definen el carácter o la conducta del que nace; simplemente nos dan la pauta para conocer al individuo. Los cielos no dicen lo que él será o lo que va a pasarle; el cielo no es más que un factor de lo que Dios dictamina que suceda. Eso es lo que dijo el Rey David: “Los cielos cuentan la gloria del Eterno...” (Salmos 19:2). Ello significa que no es en los cielos donde se deciden las cosas, sino que éstos se limitan exclusivamente a expresar el mensaje de Diosi



La persona que habita una casa no puede conectar directamente los cables de alimentación a la planta de energía eléctrica; ésta llega inevitablemente a nuestros hogares luego de pasar por varios reguladores de voltaje. Lo mismo sucede con la bendición y la abundancia que el Eterno nos manda: éstas son demasiado potentes y, debido a ello, al descender deben pasar, de acuerdo con la tradición judía, por cuatro cielos, los cuales regulan la intensidad de la gran energía que ambas contienen. Estos cielos, o mundos, reciben los nombres de Asiá, Beriá, Yetzirá y Atzilut. La bendición de Dios y la energía que emana desde arriba es lo que moldea los cielos y crea figuras diversas en el firmamento. Es un error pensar que ellos mismos, los cielos, son los que se acomodan en el plano astral o son los que determinan nuestra suerte, carácter o destino.



Los astros son como una ventana por la cual entra la luz del sol. Si el vidrio de la ventana es de color rojo, la luz que entra es roja; si el vidrio es azul, también la luz será de ese color, y así ocurrirá con todos los colores. Lo mismo sucede respecto a la suerte: la energía que Dios manda al mundo se refleja por medio de los planetas, mas no se pierde ni se transforma, simplemente se hace visible; es decir, la luz no proviene de la ventana, sino del sol.



La tradición judía nos enseña que en los primeros tiempos de la Creación, en las generaciones posteriores a Adam, precisamente en la época de su nieto Enosh, la humanidad se había pervertido y rendía culto a la idolatría. Esta transformación no empezó de repente; al principio las personas servían a Dios, pero luego aprendieron astrología y se dieron cuenta de que, al parecer, todo lo que pasaba estaba escrito en los cielos. No descartaron la existencia de un Creador, pero se les ocurrió que, si el Eterno había creado a las estrellas y a los astros como servidores suyos, para que fueran los encargados de dirigir al mundo, al honrarlos colocándolos en lo más alto, en los cielos, entonces también ellos debían servir a los astros y a los planetas. El Eterno había hecho, pensaban, igual que el rey que coloca a sus ministros al lado de su trono, para que ellos también sean honrados.



Debido a esta forma de pensar, estos hombres empezaron a servir a los astros, a prosternarse delante de ellos y a idolatrarlos. De hecho, hasta les ofrecían sacrificios y los alababan con cánticos y plegarias; se inclinaban ante ellos con la creencia errónea de que así Dios estaría contento.ii Esta clase de idolatría no negaba el poder del Todopoderoso, sino que atribuía poder a los planetas; y eso se debía a la ignorancia de quienes la practicaban, pues consideraban que los astros tenían fuerza o poderes propios.



Pero nosotros, que conocemos su error, podemos ir más allá y descubrir que los planetas sólo reflejan el mensaje de Dios y que definitivamente no tienen poder propio alguno.





Chapter 5: ¿Está permitido creer en los horóscopos y calcularlos o no?



En el Talmud (tratado de Pesajím 72 y 103) se dijo: ¿de donde aprendemos que está prohibido consultar con los astrólogos? Y responde: de lo que está escrito en el versículo: “Serás inocente delante de Dios” (Devarím 18:13).



Por otro lado en el Talmud nos dijo Rabí Shimón ben Pazi en nombre de Rabí Yehoshua ben Leví en nombre de bar Kapara: “Todo aquel que sabe calcular épocas y zodiacos y no lo hace sobre él fue dicho: ‘y a los servidores de Dios no verán y sus acciones no observarán’ (Ishayahu 5). Además dijo Rabí Shmuel ben Najmani en nombre de Rabí Yojanan ¿de donde aprendemos que el hombre está obligado a calcular épocas y zodiacos? y responde: de lo que expresó la Torá en el versículo: ‘Y la cuidarán y la llevarán a la práctica, pues ella es su sabiduría y su entendimiento [superior] ante los ojos de las demás naciones’ (Devarím 4:6). ¿A qué se refirió con entendimiento superior ante los ojos de los pueblos? Al cálculo de las épocas y los zodiacos” (Talmud babli tratado de Shabat 71 y 75).



Rashí comenta lo siguiente: “Una sabiduría descubierta ante los ojos de las naciones es el calcular el trayecto del sol y de los zodiacos y predecir si el año será de lluvias o será soleado, ya que las estaciones y los zodiacos dependen del movimiento del sol”.



Según Rashí está claro que no está prohibido calcular las estaciones ni los zodiacos, y no solo que se puede calcular el movimiento de los astros sino que incluso es una Mitzvá hacerlo y por medio de ellos saber el clima que habrá en el año o incluso la suerte que cada individuo tendrá ya que todo depende de la suerte.



Esta fue la opinión de Rashí, no obstante no todos los Jajamim opinan igual, según el Rambam (Maimónides) es completamente alrreves y no sólo que no es una Mitzvá el análisis que se hace del futuro y de otras cosas por medio de la astrología, sino que incluso esta completamente prohibido, y quien se ocupa en estos estudios y predicciones trasgrede la prohibición de la Perashá de Kedoshím en la que nos dice: “No cometerás brujería”. (ver Rambám en las halajót de Idolatría 11:8).



El Ramban (Najmanides) en una de sus respuestas que se encuentra citada sobre el Bet Yosef (en el Tur, Yoré Dea 179) dice que la astrología es una ciencia verdadera y que el conocer acerca de ella no significa brujería ya que hay en la astrología muchos aspectos de sabiduría y es una naturaleza fijada por el Creador desde la creación del mundo, la cual utiliza para manejar Su mundo. Por lo tanto si alguien ve por medio de la astrología que algo malo se le avecina, que le suplique al Eterno para ser salvado de esa desgracia ya que de esa manera puede cambiar su destino, como lo vimos con la hija de Rabí Akiva y otros muchos casos (ver Talmud tratado de Shabat 156a y b, o en este mismo libro en el capítulo que se habla acerca de que el pueblo de Israel está por encima de la suerte). De acuerdo con El Ramban podemos ver con claridad que a pesar de que la suerte se puede cambiar eso no significa que la suerte no exista sino todo lo contrario, la astrología es una ciencia verídica y muy sabia, solo que el destino se puede cambiar por medio de los rezos y de la caridad. Además es importante saber que incluso según el Ramban no se debe ver en las estrellas lo que sucederá en el futuro, sin embargo, no por la prohibición de la Torá de idolatría sino sólo por ser íntegros con Dios y confiar en su favor. Es decir, según el Ramban no se debe utilizar la astrología para saber el futuro, pero, si alguien de alguna forma se entero que la suerte de cierto día no será buena para realizar una operación, entonces tiene la obligación de prevenirse y posponerla.



El Ramá, está de acuerdo con el Ramban y agrega que incluso el Rambam estaría de acuerdo en que se puede prevenir por medio de la astrología para cuestiones de salud, como se dijo en el Talmud: “Todo lo que tiene que ver con la salud no hay en ello la prohibición de parecerse a los idolatras” (ver Ramá, Yoré Deá, 179:1).



El Rambam en sus leyes referentes a la idolatría (11:16), dice lo siguiente: “Todas estas cosas referentes a los zodiacos son mentira y engaño, y son estos caminos por los cuales tropezaron los primeros idolatras, por lo tanto no es propicio para Israel, un pueblo culto e inteligente, conducirse de acuerdo con estas ideas vanas y huecas pensando que hay algo de bueno en esto... todo el que cree en estas cosas y otras parecidas y piensa en su corazón que son verdad solo que la Torá las prohibió, está equivocado pues estas cosas son carentes de sentido” (Mishné Torá, leyes referentes a la idolatría 11:16).



La opinión del Gaón de Vilna es muy distinta a la del Rambam, él explica que en ese punto Maimonides se había dejado llevar por la corriente filosófica y por lo tanto dijo que los amuletos, las brujerías, los nombres mágicos, los duendes y otras cosas similares no tienen sentido y son solo cosas vanas y huecas, no obstante el Rambam está equivocado ya que encontramos tanto en el Talmud Babli como en el Yerushalmí muchos anécdotas de esta índole y sería muy grabe atrevernos a no creer en aquellas cosas, simplemente que son cosas muy profundas y la filosofía no tiene la capacidad de comprender conceptos tan elevados (ver el Gaón en su explicación sobre el Shuljan Aruj Yoré Deá 179:13).



Estas son algunas opiniones de los más destacados Rabinos medievales sobre el tema de la astrología, pero no solo para ellos era un tema complicado y debatido, sino que las discusiones encuentran su raíz en el Talmud, donde discutieron además de los que hemos visto, Rabí Janiná y Rabí Yojanan acerca de este mismo asunto. Rabí Janiná dice que la suerte es la que hace inteligente o rica a la persona y que el pueblo de Israel está regido por esta corriente e incluso para ellos rige la suerte. Explica Rashí que según con la suerte que cada uno tenga será fijada su sabiduría, su dinero y todas las demás cosas que respectan al ser humano y esa suerte ni siquiera con caridad se puede alterar.



Rabí Yojanan dice que la suerte no rige sobre Israel. Rashí explica que esto no se debe a que no exista la suerte, sino a lo que se refirió Rabí Yojanan es a que la suerte se puede cambiar por medio de la caridad y otras buenas obras.



Hasta aquí, después de haber visto las diferentes opiniones de nuestros sabios medievales y del Talmud, podemos ya dar luz a esta interrogante ¿Se puede predecir el destino por medio de los astros? La respuesta la dice el Shuljan Aruj en Yoré Deá, en las leyes referentes a la idolatría (179:1), estas son sus palabras: “No se le pregunta a los astrólogos el futuro ya que debemos ser íntegros delante de Dios”. El Ramá agrega: “con respecto a los asuntos que el hombre sabe que van en contra de la suerte, que se prevenga tomando sus precauciones y que no se apoye en el milagro”.



La sentencia del Shuljan Aruj alude a la predicción del futuro por medio de los astros, pero el conocer la personalidad y las potencialidades de cada uno, eso no es algo malo, de echo se puede decir que a eso se refirió el Talmud (en el tratado de Shabat 71 y 75) al decirnos que es una obligación indagar sobre este tema, de echo muchos de nuestros grandes maestros eran expertos en este tema y hasta escribieron libros sobre la astrología. En el Talmud se habla acerca de Abraham Abinu, a quien todos los reyes del este y del oeste le venían a consultar sobre este tema por su gran sabiduría en el tema (ver Talmud bablí, Babá Batrá 16b y Yomá 25b).



También se puede ver como es la suerte de la persona sin adelantarse a sucesos específicos del fututo, por ejemplo, podemos ver si las cosas en la vida le vendrán fáciles o no, como nos lo menciona el Zohar: “Aquel que nace cuando la luna se está achicando, es señal de que las cosas en la vida le serán difíciles de conseguir, en cambio aquel que nace cuando la luna está en crecimiento, a el las cosas se le darán sin mucho sacrificio” (Zohar Bereshít).




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